Tras años de ajuste, se observa una relación más activa entre agro y banca, con expectativas algo mejores y espacio para que las tasas sigan normalizándose. Aun así, el financiamiento es más exigente: se prioriza liquidez, gestión de caja y endeudamiento bien estructurado. El mensaje es claro: para atraer capital, el agro debe profesionalizar información, gestión y planificación financiera, especialmente en contextos de costos todavía presionados.
Revista del Campo. Mayo 20, 2024


